No poder dormir bien es de las partes más duras del embarazo. Y casi ninguna sabe que se puede solucionar en una sola noche.
Mira cómo cientos de embarazadas están volviendo a dormir del tirón y recuperando su energía:
Hola, soy Marta.
Estoy embarazada de mi primer bebé, y quiero contarte una cosa que ojalá alguien me hubiera contado a mí mucho antes.
Me avisaron de las náuseas, de los antojos, de los pies hinchados… de todo. Menos de lo único que de verdad me rompió: no poder dormir.
Llegó un punto en que, cuando se hacía de noche, ya sabía lo que venía: otra noche eterna intentando dormir aunque fuera una hora del tirón.
Si te está pasando algo parecido, dame dos minutos. Porque después de semanas durmiendo fatal, entendí por qué me pasaba y encontré cómo solucionarlo.
Y hoy estoy viviendo mi embarazo de una forma que no creía posible hace unas semanas.
Te lo cuento desde el principio.
Al principio pensaba que era una mala noche. Que se me pasaría.
Pero no era una noche. Eran todas.
Me metía en la cama muerta de sueño y, en cuanto me tumbaba, empezaba.
Me ponía de un lado y a los diez minutos se me clavaba la cadera. Me giraba al otro, y lo mismo.
La tripa tiraba hacia abajo y me dejaba toda la espalda cargada.
No había forma de encontrar una postura que no me molestara en algún sitio.
Y cuando por fin cogía el sueño, me despertaba boca arriba, incómoda, y a empezar otra vez.
Así una noche. Y otra. Y otra más.
Llegó un momento en que dejé de contar las horas que dormía, porque me deprimía.
Me levantaba más cansada que cuando me había acostado.
Estaba irritable, saltaba por cualquier tontería, y lo pagaba con mi pareja sin que él tuviera ninguna culpa.
Porque lo peor no era el cansancio.
Era ver cómo se me escapaba mi embarazo. Estas semanas no vuelven, y yo, en vez de disfrutarlas, estaba contando los días para que se acabaran.
Y cada vez que lo contaba, a mi madre, a mis amigas, a mi pareja, recibía la misma respuesta, siempre con buena intención: «es normal», «es lo que hay», «te estás preparando para el bebé».
Sé que lo decían con cariño. Pero a mí me hundían todavía más. Como si quejarme fuera de débil.
Así que dejé de contarlo y me puse a buscar la solución por mi cuenta: foros, grupos de WhatsApp, decenas de páginas.
Probé de todo…
Y todas fallaban por lo mismo. Aunque yo, en ese momento, todavía no lo sabía.
Al final, desesperada, se lo conté a mi matrona esperando que me diera algo para dormir. En vez de eso, me explicó lo que llevaba meses sin entender.
Todo lo que había probado fallaba por lo mismo: nada me sujetaba de verdad.
Los cojines se movían. La gigante era puro relleno para abrazar, pero no aguantaba mi barriga por debajo, que es de donde tira el peso.
Ninguna conseguía lo único que importaba: mantenerme de lado sin que la cadera y la espalda pagaran el precio.
Porque dormir de lado, bien sujeta, es justo lo que el cuerpo pide en el embarazo. Por mí y por el bebé.
Y me habló de una almohada nueva, mucho más pequeña que las gigantes, diseñada justo para eso. Se llama Cuídala. Esa misma tarde la pedí.
Cuando me llegó, no me hacía muchas ilusiones. Después de todo lo que había gastado, pensé «otra más».
La coloqué como me dijo la matrona: una parte bajo la barriga y la espalda, y la pieza larga entre las rodillas.
Me tumbé de lado y, por primera vez en semanas, la barriga no tiraba y la cadera no se me clavaba.
Esa noche no me desperté boca arriba. No tuve que recolocar nada. Dormí.
Y a la mañana siguiente tardé un momento en darme cuenta: había dormido de verdad.
Y no tardé en entender por qué había funcionado.
Mi matrona me lo había explicado, pero hasta esa noche no lo entendí en mi propia piel: no me hacía falta más almohada. Me hacía falta que me sujetara en tres sitios concretos.
Ellos lo llaman «apoyo en tres puntos». Yo lo llamo volver a dormir.
Y hay cuatro cosas más que, para mí, lo cambiaron todo:

Ya no tenía fe. Me había gastado un dineral en una gigante que acabé odiando. Esta ha sido lo único que de verdad me ha devuelto el sueño. Ojalá haberla comprado tres meses antes.

Antes dormía con dos cojines que se me caían mil veces. Esta se queda fija: me giro y no tengo que recolocar nada. Solo por eso ya la vale.

Mido 1,55 y pensaba que no me valdría. Con el velcro la ajustas a tu medida, me sujeta barriga y espalda sin sobrar por ningún lado.

Con la barriga que tengo ya, es de las pocas cosas que me deja dormir de lado sin que me tire todo. La voy ajustando conforme crezco.

Llevaba semanas con la ciática sin pegar ojo. A los pocos días de usarla el dolor bajó muchísimo y por fin duermo seguido.
Estas son solo algunas de las cientos de reseñas de 5 estrellas de Cuídala, la almohada de embarazo compacta que está devolviendo el sueño (y las ganas de disfrutar el embarazo) a miles de mujeres.
Si estás pasando por lo mismo que pasé yo, te la recomiendo de corazón. A mí me ayudó más de lo que esperaba, y estoy segura de que a ti puede cambiarte las noches igual que me las cambió a mí.
Yo me llevé el pack completo, con la almohada, la pieza de las rodillas y un par de guías para colocarla bien. Normalmente ronda los 100 €. Pero ahora mismo está de oferta.
Esta semana está con hasta un 30 % de descuento y con las dos guías de regalo.
El Sistema Completo es el que me recomendó la matrona, porque esa pieza de las rodillas fue justo la que me quitó el dolor de cadera. Y no te agobies con la talla: se ajusta con velcro, seas bajita o tengas ya mucha barriga.
¿Y sabes qué fue lo que me quitó el miedo a gastarme el dinero otra vez? Que puedes probarla 30 noches. Si no duermes mejor, la devuelves y ya está, te devuelven hasta el último euro.
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Sé lo que es gastar en algo esperando que funcione y llevarte otro chasco. A mí me pasó más de una vez.
Por eso esto me dio tranquilidad: la pruebas 30 noches, y si no notas nada, la devuelves y te devuelven hasta el último euro. Sin letra pequeña ni preguntas raras.
O te cambia las noches… o no te cuesta nada.
Quiero recuperar mis nochesDevolución 100% durante 30 nochesPuedes cerrar esto y seguir igual: otra noche dando vueltas, otra mañana arrastrándote, y unas semanas que, te lo digo por experiencia, no vuelven.
O puedes probar lo que a mí me devolvió el sueño, sin arriesgar nada, y ver por ti misma cómo se duerme cuando por fin tu cuerpo está bien apoyado.
Yo tardé demasiado en dar el paso. Ojalá alguien me hubiera dicho antes que se podía estar de otra manera. No dejes que otra noche más decida por ti.
Pulsa el botón de aquí abajo, elige tu pack (el Sistema Completo es el que yo recomiendo) y rellena tus datos. En unos días la tienes en casa y la puedes probar esa misma noche.
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Las unidades son limitadas. Cuando se agoten, vuelve a su precio normal.
Así que, si has llegado hasta aquí, no lo dejes para mañana: hazte con la tuya al mejor precio hasta la fecha.